Al salir de casa esta mañana, Miriam
seguía durmiendo. Menos mal, porque lo de despertarse a las 6:30-7:00 agota a
cualquiera.
Nada más llegar a la oficina, he leído
todo lo referente a la Copa Davis, como es lógico. Incluso he impreso una foto
para ponerla en la oficina. Por supuesto, nadie sabía el porqué, excepto Swami,
que es tan aficionado al tenis como yo.
A las 10:00 he tenido reunión con uno de
los proveedores, que están preparando una propuesta para Philips. Es de risa
que sean ellos los que nos tengan que poner al día. Marlain y yo seguimos
flipando. Ella menos porque lleva mucho tiempo ya con este cliente.
Luego quedo con Julia para la revisión de
los tres meses. Aquí, por ley, hay un periodo de prueba de 3 meses. Durante
esos meses, tanto el empleado como la empresa pueden terminar el contrato de un
día para otro. Una vez pasados esos 3 primeros meses, el contrato pasa a ser
indefinido.
Por lo que me ha contado Julia, están muy
contentos conmigo. Yo, la verdad, también lo estoy; más de lo que esperaba. Así
que a seguir por buen camino.
Teníamos una reunión con Kellogg’s esta tarde pero al final se ha
suspendido. Menos mal porque ahora estamos a tope en la oficina. Mahmoud está
asumiendo Nokia, el cliente de Hanan, y Wissam y yo nos ocupamos del resto de
clientes. Es la mejor forma de apoyar a nuestra compañera, que va a estar un
par de semanas sin poder venir.
Por fin me he puesto al día con las horas
laborales; una cosa menos que hace. Lo importante es que ahora las siga
llevando al día, que no se acumulen.
He llegado a casa para recoger a Miriam e
irnos un rato abajo. Hoy le hemos puesto su primer pantalón largo. Aunque a mí
me gusta más con peto, como aquí no hay, pues tenemos que apañarnos con lo que
tenemos. Parece mucho más mayor con su pantalón y su camiseta. No hemos podido
estar mucho tiempo en el patio porque hace mucho viento. No entiendo muy bien
cómo en el primer piso hace viento y en la calle no. Pero bueno, nos hemos dado
un paseo por abajo antes de subirnos a charlar por Skype con tía Blanca y con
los abuelos.
Después de acostarla, que ha caído rendida,
hemos cenado algo y estudiado un par de guarderías para Miriam. Queremos
apuntarla para el segundo trimestre del año, en abril. Hay una que nos gusta
más que la otra pero, por lo visto, la edad mínima es de año y medio. Mañana
investigaré más.
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