domingo, 30 de septiembre de 2012

Un domingo más


Ya es domingo otra vez. A ver qué nos ha dejado el día de hoy.

Pues en la oficina seguimos con lo mismo de siempre. Intentando lanzar la nueva campaña de Philips, revisando una propuesta para Total, otra para un servicio de catering y preparando mi traspaso para que quede todo bien clarito.

He ido a comer con Krin al libanés de debajo de la oficina pero hoy no nos ha gustado nada la comida. El camarero, que está loco por mi compañera, nos ha traído un trozo de tarta a cada una para compensar. Al menos, nos cuida, jeje.

No sé qué pasa últimamente pero todos los soportes quieren quedar con nosotros, debe ser la presión del último trimestre. Yo, normalmente, no tengo ningún problema pero ahora estoy a mil por hora con todas las cosas y, además, no tengo nada que contarles.

Me he ido directa a casa y da gusto entrar por la puerta porque Miriam viene corriendo a darme un abrazo. Nos bajamos al patio, donde ha estado corriendo y jugando como una loca. Ha estado un buen rato con Alleah, hija de Allegra, que tiene 6 años. Era para verlas a las dos de la manita, monísimas.
Con churretes hasta en la cara, nos subimos a casa a charlar con los abuelos. Bueno, sólo con el abuelo esta vez.

Y, con el baño de Miriam, empieza la carrera por terminar el día. Yo no sé quién tiene más prisa por irse a la cama, si la enana o yo.

Por fin consigo hablar con mi prima Lola. Eso sí, no ha podido ser por Skype porque no hemos conseguido que funcione. Menos mal que el teléfono aquí es barato. Antes de dormir he intentado hablar con mi prima Marta pero sigo sin poder pillarla. Sí que lo he conseguido con Tere, con quien me  he hartado de reír, como de costumbre.

Después de las charlitas, toca dormir que ya voy tarde, jeje. 

sábado, 29 de septiembre de 2012

De cumpleaños


Sí, hoy es mi cumpleaños. No hay nada como que sea fin de semana para celebrarlo los tres juntos. Así hemos empezado el día, abriendo el regalo en la camita. Osama me ha regalado una cubertería que vi en una tienda hace casi dos años y me encantó. Pero, como rata que soy, no la compré porque no nos hacía falta. El jueves, cuando le vi en el aparcamiento, venía de comprarla, de ahí el misterio.

Como todos los sábados, hemos ido con Miriam a la clase de natación. Hoy no le ha gustado demasiado pero hemos conseguido terminarla. Ella lo que quiere es jugar y dejarse de patalear o, peor, meter la cabeza en el agua.
De vuelta a casa, hemos parado a comprar un par de cosas para así hacer tiempo antes de la hora de comer.

Mientras preparaba la comida he estado charlando con mi hermano y mi primo Javier, que está de huésped visitando a su nuevo sobrino recién nacido.
Hoy, por alguna razón, ha protestado al irse a dormir la siesta y eso que estaba reventada. Ha terminado cayendo, claro.

Nosotros hemos comido tempranito también que Osama anoche llegó a las 2:30 y así descansa un poco antes de volver a estudiar. Yo he preparado unas carmelas para por la tarde, que vienen mis suegros a merendar y he conseguido descansar 15 minutos antes de que se despertara la princesa.

Después de merendar y charlar con Ban por skype, me han dado un bolso precioso y una pashmina blanca. Uns me ha regalado unas cajitas de cristal monísimas.

Y el resto de la tarde nos hemos bajado al patio con Miriam para que desfogue bien. Se ha pegado un pequeño susto bajando uno de los escalones. Se pega demasiado al filo y ya veía yo que un día se caería. Pero bueno, ha sido un sustito y le servirá para aprender, ¿no?

Mientras cenaba, charlábamos con mis padres que tenían en casa a comer a tía Blanca y Ana. Se ha puesto morada de “pesh” como ella dice (pescado) y ha caído rota en la cuna.

Nosotros hoy también hemos cenado prontito para empezar la semana con buen pie. Que yo ya no sé lo que es dormir del tirón. Y necesito una grúa para poder levantarme por las mañanas. 

viernes, 28 de septiembre de 2012

Brunch sorpresa

A las 7 estaba en planta la señorita. Pero era porque se había hecho sus necesidades y, después de cambiarle el pañal, ha vuelto a dormir hasta las 8:15.

El plan de hoy era ir con Graciela a la playita un rato por la mañana. Hemos tenido que cambiar por la piscina porque Edu, su marido, está malo. Y no nos vemos las dos con las barrigas y cargando con las niñas, las toallas, la sombrilla, los cubos, etc. Así que mejor me acerco a su casa y nos quedamos más tranquilas en la piscina. Se estaba la mar de bien porque, esta semana, ha bajado la temperatura bastante; ya estamos entrando en la buena época, qué alegría.

De camino a casa, hemos recogido a Lakshmi, que había ido a casa de Emilie. Hoy, como no tiene plan, se queda hasta por la tarde con nosotros. Así que Osama aprovecha y me lleva de brunch sorpresa por mi cumpleaños, que es mañana.

Hemos ido a un restaurante que se llama Hukama, en un hotel cerca de casa. Es cocina asiática y, la verdad, estaba todo riquísimo. Nos hemos puesto morados porque era imposible contenerse. ¡Qué bueno!

Llegamos a casa sobre las 15:30, ilusos de nosotros, pensando que Miriam seguía durmiendo pero nada, se había despertado a las 14:30 con el vecino de arriba taladrando las paredes.

Por la tarde ha venido un amigo de Lakshmi, que estaba desando conocer a Miriam. Le ha traído un órgano de regalo y no podía estar más emocionada la tía. No ha parado de darle besos y abrazos. Gaouri, la prima de Lakshmi, estaba súper celosa porque a ella no le había dado ninguno, jeje. Por supuesto, hemos tenido que merendar con el órgano, no había forma de quitárselo.

De milagro, he conseguido convencerla para irnos a dar un paseo y que Osama se quede estudiando. Como el tiempo está ya mucho mejor, la he llevado por el boulevard y nos quedamos a ver el espectáculo de la fuente. Le sigue flipando pero, con los chorros más potentes, se asusta un poco. Y es graciosa porque, cuando termina, aplaude y dice: “Bien, agua”, jejeje

Dando el paseo, me ha avisado mi hermano de que ya ha nacido el nuevo sobrino en la familia: Manuel. He visto un par de fotos y desde luego mi prima no puede estar más estupenda. Tendremos que esperar a Navidad para conocerlo.

Llegamos a casa a lo justo para que Osama la bañe antes de irse. Hoy es la boda de Washaq, la hermana de Maan que, a su vez, es el mejor amigo de Osama. Supuestamente íbamos a ir los dos pero, la verdad, no estoy yo para bodas. Entre el cansancio y el tamaño, no voy a estar muy cómoda. Además, para pegarme la noche sentada en una silla, mejor me quedo en casa.

Después de darle de cenar y acostarla, me he tomado los cereales de turno mientras terminaba una película en la tele. Y a las 21:30 me largo a la camita. 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Tarde culinaria con Ale

Menos mal que esta semana se me ha pasado volando, tanto que no he podido ni escribir a diario. Es que en la oficina estoy ya dejando todo lo más cerrado que puedo para que no haya problemas. Y, por las tardes, ha sido un no parar también. Un día fui a hacer compra, que las cosas vuelan de la nevera. Otro nos bajamos al patio, el martes fuimos al Dubai Mall a intentar comprar bermudas para Miriam. Digo intentar porque me da la impresión de que vivimos en Rusia; están todas las tiendas con ropa de invierno. Yo sigo sin entender cómo la gente lleva a los niños con pana y lana cuando el mes más frio, enero-febrero, estamos a 20 grados. Así que sólo he podido encontrar unos y de milagro, que estaban en el fondo de un perchero. Eso sí, me han costado tirados porque eran sobras de las rebajas. Algo bueno tenía que tener.

El domingo, sorpresa total, vino Joe (mi antiguo colega) a hacer una entrevista en mi empresa. Al parecer, está optando al puesto de Julia, como director del departamento digital. Los que me leéis desde hace tiempo sabréis lo que pase con él y lo poco dispuesta que estoy a pasar por lo mismo. Así que a ver qué pasa.  

Otro adelanto esta semana es que ya tenemos los billetes para Navidad. Si Dios quiere, nos vamos del 21 de diciembre al 12 de febrero, hay que aprovechar un poco la baja. Aunque Osama se vuelve antes y luego tiene que venir a recogernos. Lo bueno es que, esta vez, todos volamos gratis. El de Osama y Miriam lo hemos comprado con millas y el mío le toca pagarlo a la empresa. 

El jueves ha estado más tranquilito, ya era hora. He ido a comer con Marlain y su amigo Naseem. Ambos tienen una boda en Beirut este fin de semana así que se van de puente, muy buen plan.

Al final del día nos hemos enterado de que hoy es el cumpleaños de Jafeef. Se lo tenía bien calladito. Ya le encargaremos tarta el domingo que hoy no daba tiempo.

He salido directa a casa de Anthie, la que lleva Thermomix aquí en la región. Y es que le tenía que dar el resguardo para la garantía de la que le regalamos a Ale y Carlos. De allí me voy directa a casa del estrenado matrimonio, que había quedado con Ale en darle la “clase” aunque ya controla cantidad. Nos lo hemos pasado muy bien haciendo varias cositas. Se ha unido Natalia, una amiga suya, que se la quiere comprar.

Después de la sesión culinaria, me he ido a casa. Aparcando llegaba Osama pero no me quería decir de dónde, que misterioso es a veces, jeje.

Ya venía cenado pero yo me he tomado mi cuenquito de cereales y a dormir. Antes, Lakshmi me ha dado el parte de la cena, que vaya tela lo que se ha metido Miriam en ese mini-cuerpo. A ver si mañana amanece más tarde. 

sábado, 22 de septiembre de 2012

A la playa


Esta mañana ha sido peor todavía: a las 7:15 estaba en planta. Y lo de entrar a decirle que se duerma otro ratito ya no cuela, que antes nos daba 30 minutos más.

En cuanto me ve sacar el bañador se pone como loca porque ya sabe que va al agua. Además, para la clase de natación le pongo uno de cuerpo entero mientras que a la playa va con la típica braguita. Así que sabe perfectamente lo que toca. Hoy ha venido con nosotras Lakshmi para que Osama se quede estudiando. Estaba como loca por verla en acción. Y hoy ha sido mas entretenido porque ha tocado empezar a mover las piernas. Lo que no le gusta nada es que venga la profesora, Louise, a meterle la cabeza en el agua. Pero hoy h a conseguido hacer algunas burbujitas con la boca, ya es un avance.

De vuelta a casa, me la he bajado al pasillo para hacer tiempo. Allí se han unido Miguel y sus padres hasta la hora de comer.

Después de comer ha caído otra siestecita para recuperar fuerzas.

Por la tarde íbamos a quedar con mi amiga Graciela y su hija, Cristina, pero  la pobre peque ha estado vomitando toda la noche así que mejor no llevarla a la playa. Nos hemos ido con Miguel y sus padres a una cerca de casa, que es donde se concentran todos los kite surfers. Nada más llegar y ver las cometas, Miriam no paraba de gritar “bobo, bobo”, que es globo en su idioma.

La verdad es que se estaba genial porque se forma como un laguito cerca de la roca y, para los niños, es genial; están ahí sentaditos o chapoteando. La pena es que las tardes se están haciendo cada día más cortas. A las 18:15 ya nos hemos vuelto a casa.

Nos ha dado tiempo a charlar con la familia reunida en Altafulla, qué ilusión verles. Ya me imagino que lo estarán pasando pipa y comiendo aún mejor.

Y ya empezamos con la recogida o, como dice mi hermano, el tren de lavado. La playa la deja rota, como que no para. Así que, en cuanto ha oído la palabra baño, se ha puesto más contenta que de costumbre.

Nosotros vamos detrás casi. El tiempo de preparar algo de cenar y a coger fuerzas para mañana. 

viernes, 21 de septiembre de 2012

Empezamos el finde madrugando


A pesar de haberse acostado un pelín mas tarde, la tía nos ha puesto en planta a las 7:30 de la mañana.

Nos hemos ido a desayunar al Dubai Mall. Hace un mes abrieron un restaurante de la cadena americana “Cheesecake Factory” y, como pasa con todas las novedades aquí, las colas para cenar o comer son kilométricas. Osama tenía ganas de probarlo pero, nada más ver el menú de desayunos, se nos ha ido la idea de la cabeza. Es todo pesadísimo y nada apetecible. Al menos para mí, que no me gustan los desayunos americanos llenos de grasa. Así que hemos terminado en Paul, como de costumbre. Miriam se ha portado genial en su silla, con un bizcochito que le ha dado el camarero, encantada de la vida. Luego hemos ido a comprar las cápsulas de café y a casa.

Para hacer tiempo, nos bajamos un rato a la piscina a refrescarnos. Se nota que es fin de semana porque está a reventar. Además, como todavía no han re-abierto la otra, pues se concentra todo el mundo en una. Tiene delito porque lleva cerrada más de 3 meses. Las cosas de Dubai; abrirán en pleno enero cuando no se pueda usar.

Nos volvemos a casa para preparar la comida, que hoy toca berenjenas rellenas de carne. Miriam, mientras comía, estaba que se caía de sueño; no me extraña. Nosotros aprovechamos para comer prontito y descansar al mismo tiempo que ella.

Yo desde luego me he quedado frita en el sofá. Y, cuando he abierto un ojo, eran las 15:45 pero la bella durmiente seguía dormida; ha abierto el ojo a las 16:15. Justo cuando llegaban mis suegros.

Después de merendar nos hemos bajado al patio a probar suerte. No se estaba del todo mal pero es que tampoco nos quedaba otro plan. Antes de volver a casa hemos ido al súper, que Osama se va a preparar un salmón a la plancha para cenar. Allí hemos visto a Miguel con su padre, que venían de la playa.

Ya en casa, Miriam ha cogido el teléfono inalámbrico y, dándole a los botones, ha terminado llamando a mi tía Rosario, en Jerez. Hay que tener un cuidado… No la hemos pillado porque estaba en casa de mi tía Blanca así que hablamos con ellas por SKype.

Osama ha estado estudiando toda la tarde y, a la hora del bano, Miriam estaba un poco descolocada porque no veía a su padre y Lakshmi tampoco estaba. Me miraba como diciendo: “pero, ¿quién me va a bañar hoy?” Al ver a su padre, se le ha iluminado la cara. Ahora ya no le dice “al baño” sino “hamam”, en árabe. Va sumando unas cuantas palabras ya.

Una vez acostada, hemos preparado nuestra cenita y a intentar ver algo en la tele. Pero tampoco hemos encontrado nada interesante. Terminamos viendo “Atrapa a un millón”. Sí, el concurso que presenta Carlos Sobera. Es que Osama se descargó una aplicación para ver todos los canales de la televisión española. Y, como tampoco nos quedan energías para ver una película entera, esto nos entretiene un ratillo.

Y yo me retiro mientras Osama se queda estudiando un poco más. Menudo mes le espera al pobre. 

jueves, 20 de septiembre de 2012

Al borde del desmayo


Hoy es el último día de Nilesh en la oficina. Le hemos organizado una comida de despedida sorpresa en un restaurante indio que se llama Gazebo. Hanan, Leah y yo hemos tenido la genial idea de ir andando, casi nos da un patatús. Para colmo, el aire acondicionado del restaurante no funcionaba bien y, el tener la puerta abierta, pues tampoco ayudaba mucho. Así que nos hemos pegado toda la comida suda que te suda. Luego la aventura de pedir; todos los “no indios” teníamos la misma pregunta: “¿Que podemos comer?” Menos mal que teníamos a Shakir, Sachin, Jafeef y Faisal para ayudarnos. Aún  así, yo he flipado cuando me han traído mi plato. Pensaba que era pollo a la plancha con espinacas salteadas con ajito. Pues no, era una crema de espinacas con muuuuuuuuuuucho ajo y el pollo estaba cocinado en esa crema. Era comible pero telita con el ajo. Luego dicen que en España lo usamos mucho; que prueben la cocina india.

De vuelta a la oficina, estamos decididas a pillar un taxi pero no encontrábamos ninguno. Al final, andando en busca de uno hemos terminado llegando a la oficina. Ahí es cuando creía que me iba a desmayar en medio de la calle, ¡qué calor! Ha sido sentarnos en las sillas y desfallecer. De hecho, hemos tenido una conference call con Pringles y, literalmente, se nos han cerrado los ojos varios minutos.

A última hora, que hoy me toca quedarme tarde, tenemos el team meeting de todos los meses, donde Michael anuncia las novedades que haya y quien ha sido el “empleado del mes”, votado por nosotros. Esta vez se han unido las de agosto y septiembre. Las porque son dos chicas: Didi, del equipo de investigación; y Lini, la ayudante de Antonio, el director financiero. Sólo con aguantarle, ya se merece un estar pedestal la pobre.  Además de eso, no ha contado nada interesante. Se han presentado los presupuestos para 2013 y en la oficina central, en Londres, no están muy contentos con los números. Así que, por lo visto, viene una etapa de recortes importante. Si aplicara a todos, tendría sentido, pero, para variar, no es así.

Yo me he largado pitando a casa, que bastante tráfico me tengo que comer ahora. He tardado más de 45 minutos. Osama ya estaba en casa, que hoy Lakshmi se va un poco antes.

Después de acostar a Miriam, un poco más tarde que de costumbre para ver si amanece después de las 8, hemos cenado tranquilamente mientras intentábamos buscar una peli. Intento fallido porque últimamente la programación está fatal, no hay nada interesante. Yo, de todas formas, termino muerta; ni pelis ni nada, caigo frita en el sofá. Además, tengo una tos de viejo insoportable.

Ahora a disfrutar estos dos días que tenemos por delante.